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domingo, 11 de abril de 2010

El opio del pueblo

Leí una vez que la división de poderes de cualquier país "democrático" eran tres: poder legislativo, ejecutivo y judicial. Más tarde leí que, en realidad, había cuatro, a los tres anteriores habría que añadir el poder de la información y de aquellos quien la manejan. Ahora me doy cuenta de que tal vez sean cinco, añadiendo el fútbol como quinto poder.

El fútbol visto como poder social, capaz de movilizar a las masas(inmovilizar a las masas más bien), como droga para el pueblo y, como cualquier droga, dañina para el mismo.Me planteé que pasaría si, por algún casual, se congelará la liga española o cualquier otro tipo de competición futbolística en España, se produciría un fenómeno ligado a la revolución francesa o cualquier otro movimiento social revolucionario en pos de derechos básicos y fundamentales, en este caso sería el fútbol ese derecho...en fin.

Si la música amansa a las fieras, el fútbol amansa( desde un punto de vista político, porque amansar amansa poco) al vulgo. En ocasiones como la de ayer es capaz de paralizar casi por completo a un país haciendo que nos olvidemos de que nos están tomando el pelo en una crisis que al final la sufre el de siempre, pregúntate por qué hay fútbol casi todos los días de la semana. Durante un partido olvidamos, incluso, nuestras creencias, de las cuales hace poco estabamos orgullosos e idolatrabamos durante sus pasos, ya que endiosamos y mitificamos a seres que, por supuesto, se encuentran en un plano astral superior al nuestro, véase Ronaldo, Messi o fulanito X( más adelante me quejaré de lo que cobran, que yo mientras metan goles me vale, ¡por favor!), sacamos a la luz los instintos más básicos del ser humano, véase competitividad, violencia, ira, odio, envidia, homofobia, etc., volviendo con cada insulto al televisor un siglo atrás (creo que queda poco para el descubrimiento de América, ¡anda mira donde está Haiti!, que para alguno la ha descubierto Guardiola fijo). Acaba el partido y haciendo gala de opiniones objetivas y fundamentadas en los hechos( semper fi claro que sí)aparece la disyuntiva: Victoria, habremos ganado el partido y todo será chachi piruli en el país de la gominola, toca hacer leña del árbol caído(el rival) y ale a esperar el próximo partido; Derrota, habrán perdido el partido y todo será caca en panderetalandia, toca hacer leña del árbol caído( tu equipo del cual eres acérrimo seguidor), comenzamos con la hipocresía y criticamos los sueldos astrónomicos de los jugadores(coño si a mi me nombraran Dios o similar exigiría un salario acorde a mi poder divino, ¡estaría bueno!) que si no estás de acuerdo con su sueldo me pregunto yo en mi inocente inocencia: "¿por qué lo ves?", al fin y al cabo lo que ganan se lo estamos pagando entre todos, nos encabronamos y ale a esperar el próximo partido que ya Dios dirá( este ya es el otro, el de antes del partido...creo).

¡Ojo!, esto es una crítica general al mundo del fútbol, por supuesto que hay casos particulares de gente aficionada al fútbol que no necesariamente cumplen estos requisitos, "pues como todo vamos". Yo sin ir más lejos juego al fútbol y me divierte, verlo ya es algo que me resulta indiferente, antes si lo veía y podría haberme considerado seguidor ahora ya la cosa cambia. Ayer, día de fiesta nacional("¿qué se celebraba?", "no se celebraba nada capullo, jugaba el Madrid contra el Barça", "pues eso") se me antojo otra disyuntiva: ver el fútbol o estar con los amigos y mi novia un rato ya que tengo la suerte de que no les guste el fútbol ( "no me digas que te perdiste el partido", "eehm sí", "¡vaya friki!", "pues eso").

Así que, señoras y señores fervientes admiradores del fútbol, cuando acabe el partido, salgáis de donde lo hayáis estado viendo y veáis que nos ha invadido Andorra( trama algo, lo sé) no os sorprendáis, si lo has estado viendo en casa te enterarás por los informativos al día siguiente (después de la crónica del partido por supuesto). "Pues eso".

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